Manual de Quimica
(Elementos de la
tabla periódica)
La tabla periódica de los elementos es una disposición de
los elementos químicos en forma de tabla, ordenados por su número atómico
(número de protones), por su configuración de electrones y sus propiedades
químicas. Este ordenamiento muestra tendencias periódicas, como elementos con
comportamiento similar en la misma columna.
En palabras de Theodor Benfey, la tabla y la ley periódica
«son el corazón de la química —comparables a la teoría de la evolución en
biología (que sucedió al concepto de la Gran Cadena del Ser), y a las leyes de
la termodinámica en la física clásica».[2]
Las filas de la tabla se denominan períodos y las columnas
grupos. Algunos grupos tienen nombres. Así por ejemplo el grupo 17 es el de los
halógenos y el grupo 18 el de los gases nobles. La tabla también se divide en
cuatro bloques con algunas propiedades químicas similares. Debido a que las
posiciones están ordenadas, se puede utilizar la tabla para obtener relaciones
entre las propiedades de los elementos, o pronosticar propiedades de elementos
nuevos todavía no descubiertos o sintetizados. La tabla periódica proporciona
un marco útil para analizar el comportamiento químico y es ampliamente utilizada
en química y otras ciencias.
Dmitri Mendeléyev publicó en 1869 la primera versión de
tabla periódica que fue ampliamente reconocida. La desarrolló para ilustrar
tendencias periódicas en las propiedades de los elementos entonces conocidos,
al ordenar los elementos basándose en sus propiedades químicas,[3] si bien
Julius Lothar Meyer, trabajando por separado, llevó a cabo un ordenamiento a
partir de las propiedades físicas de los átomos.[4] Mendeléyev también
pronosticó algunas propiedades de elementos entonces desconocidos que anticipó
que ocuparían los lugares vacíos en su tabla. Posteriormente se demostró que la
mayoría de sus predicciones eran correctas cuando se descubrieron los elementos
en cuestión.
Descubrimientos
Aunque algunos elementos como el oro (Au), plata (Ag), cobre
(Cu), plomo (Pb) y mercurio (Hg) ya eran conocidos desde la antigüedad, el
primer descubrimiento científico de un elemento ocurrió en el siglo xvii,
cuando el alquimista Henning Brand descubrió el fósforo (P).[9] En el siglo
xviii se conocieron numerosos nuevos elementos, los más importantes de los
cuales fueron los gases, con el desarrollo de la química neumática: oxígeno
(O), hidrógeno (H) y nitrógeno (N). También se consolidó en esos años la nueva
concepción de elemento, que condujo a Antoine Lavoisier a escribir su famosa
lista de sustancias simples, donde aparecían 33 elementos. A principios del
siglo xix, la aplicación de la pila eléctrica al estudio de fenómenos químicos
condujo al descubrimiento de nuevos elementos, como los metales alcalinos y
alcalino-térreos, sobre todo gracias a los trabajos de Humphry Davy. En 1830 ya
se conocían 55 elementos. Posteriormente, a mediados del siglo xix, con la
invención del espectroscopio, se descubrieron nuevos elementos, muchos de ellos
nombrados por el color de sus líneas espectrales características: cesio (Cs,
del latín caesĭus, azul), talio (Tl, de tallo, por su color verde), rubidio
(Rb, rojo), etc. Durante el siglo xx, la investigación en los procesos
radioactivos llevó al descubrimiento en cascada de una serie de elementos
pesados (casi siempre sustancias artificiales sintetizadas en laboratorio, con
periodos de vida estable muy cortos), hasta alcanzar la cifra de 118 elementos
con denominación oficialmente aceptados por la IUPAC en noviembre de 2016.
Los Pesos Atómicos
A principios del siglo xix, John Dalton (1766-1844)
desarrolló una concepción nueva del atomismo, a la que llegó gracias a sus
estudios meteorológicos y de los gases de la atmósfera. Su principal aportación
consistió en la formulación de un «atomismo químico» que permitía integrar la
nueva definición de elemento realizada por Antoine Lavoisier (1743-1794) y las
leyes ponderales de la química (proporciones definidas, proporciones múltiples,
proporciones recíprocas).
Dalton empleó los conocimientos sobre proporciones en las
que reaccionaban las sustancias de su época y realizó algunas suposiciones
sobre el modo como se combinaban los átomos de las mismas. Estableció como
unidad de referencia la masa de un átomo de hidrógeno (aunque se sugirieron otros
en esos años) y refirió el resto de los valores a esta unidad, por lo que pudo
construir un sistema de masas atómicas relativas. Por ejemplo, en el caso del
oxígeno, Dalton partió de la suposición de que el agua era un compuesto
binario, formado por un átomo de hidrógeno y otro de oxígeno. No tenía ningún
modo de comprobar este punto, por lo que tuvo que aceptar esta posibilidad como
una hipótesis a priori.
Dalton sabía que una parte de hidrógeno se combinaba con
siete partes (ocho, afirmaríamos en la actualidad) de oxígeno para producir
agua. Por lo tanto, si la combinación se producía átomo a átomo, es decir, un
átomo de hidrógeno se combinaba con un átomo de oxígeno, la relación entre las
masas de estos átomos debía ser 1:7 (o 1:8 se calcularía en la actualidad). El
resultado fue la primera tabla de masas atómicas relativas (o pesos atómicos,
como los llamaba Dalton), que fue posteriormente modificada y desarrollada en
los años posteriores. Las inexactitudes antes mencionadas dieron lugar a toda
una serie de polémicas y disparidades respecto a las fórmulas y los pesos
atómicos, que solo comenzarían a superarse, aunque no totalmente, en el
congreso de Karlsruhe en 1860.
esta bien pero pudieron haber puesto una tabla periódica o algún URL para conocer mas información
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